Llegó el día de mi vuelta, estaba súper nerviosa, triste y alegre a la vez. Quedaban horas para saber si la persona más importante de mi vida me había extrañado tanto como yo a él, de que se me acelere el corazón a caer desde un precipicio, estaba muy confundida y tenía miedo de lo que pudiera pasar cuando llegara a casa y prendiera el ordenador, pero había algo que me decía que confiara en él. Y confié.
