Las despedidas nunca son bonitas, a nadie le gusta... y yo en ese preciso momento la estaba odiando,
y el reloj hacía que las horas pasaran como segundos y que nada era suficiente.
Me tenía que despedir de mi felicidad durante un tiempo para ser feliz sin saber nada de él,
¿cómo se es feliz cuando tu cabeza sólo le da vueltas a qué estará haciendo,
con quién estará hablando, que estará pensando?
y no puedes obtener respuesta hasta que ese viaje se acaba.
